Trompe l´oeil, trampantojo, estos son términos que se barajaron al pensar en el
título de la obra, que hace referencia directa a la ilusión, a la equivocación entre lo
real y lo no real… Al fin y al cabo lo real es una estructura1 como otra cualquiera que
nos sirve de guía o que nos obliga a seguir un determinado camino y no otro. Busco
en el refranero y encuentro sentencias como: No es oro todo lo que reluce / Las
apariencias engañan / Desconfía y acertarás.
Todas ellas advierten… me llaman a ser precavida y a mirar no sólo lo que se ve,
sino lo que no se ve, lo que está debajo de lo que se ve y me empujan a ponerme
otras gafas para mirar.
Pero ¿qué es lo aparente y qué es lo real?, ¿cómo puedo ver o adivinar qué hay
debajo de una piel maquillada, si nunca la puedes ver ya sin maquillaje? ¿Y si
transformo mi aspecto vía cirugía plástica? Si el rostro refleja nuestra personalidad
y mi nariz es solo mía, porque es única, ahora resulta que aunque somos y buscamos
la individualidad creamos seres standard, con nariz tipo A, labios tipo B… No resulta
congruente.
Así que a falta de ver lo real o por no saber si es una cosa u otra, creamos ilusiones,
inventamos… ¡qué poder el de la imaginación! Al parecer desde hace mucho tiempo
atrás… y sobre todo en la época de la inquisición se consideraba a la gente con
imaginación peligrosa, porque lo que imaginamos de algún modo puede llegar a ser.
Así que ¡esto hay que controlarlo!, ¡vale! entonces a los elementos con mucha
imaginación, en cuanto empiecen a dar problemas, nos los cargamos y mantenemos
el orden. Bueno, no es que ahora pase lo mismo ¿o sí? Tal vez ya estemos del todo
anestesiados; desde luego existen muchas opciones para ello y resulta lo más
cómodo.
La cosa es elegir, siempre lo mismo, y claro, lo peor es que si eliges pierdes.
Elegir significa descartar, marginar lo no elegido, y en esto consiste la vida. Sí, ya sé
que con esto no he descubierto la luna… pero este hecho, el de la elección se repite