Aquí tenemos estos ‘entremeses’ que nos propone Joaquín Resano, como si quisiera
abrirnos el apetito. Tal vez se refiere al hambre de justicia, en cuyo caso no creo
que en los tiempos que corren sea necesario comentar nada, sólo con asomarnos a
la ventana oímos el rugido de una multitud de estómagos hambrientos de justicia.
Aunque, tratándose de una exposición de pinturas, me parece más probable que el
autor esté haciendo referencia a un apetito artístico. Aquí, históricamente, ha hecho
estragos la hambruna de arte que, por ignorancia, interés político o mala fe ha
sido promocionada por los poderes públicos. Los escasos intentos de extender el
arte y la cultura por nuestra comunidad han venido de los pocos e incombustibles
freelance como Resano quienes sin presupuesto, sin ayuda y de manera desinteresada
han antepuesto la difusión cultural a sus intereses personales. En esta ciudad,
en esta tierra que padecemos, los que incluimos el arte como parte fundamental
de nuestra dieta estamos famélicos, desnutridos y hartos de sucedáneos, de artebasura
de usar y tirar, ahítos de ‘eventos’ artísticos, de cajas culturales que sólo se
preocupan de hacer caja, de contenedores faraónicos de contenidos etéreos…