De más joven, que ya va peinando canas aunque en espíritu siga siendo un chaval, tuvo
greñas, cogidas en coleta, muy de artista, de lo que se llevaba entonces, que ahora con
el rollo del artista merchandising-emprendedor-marketiniano parece que ya no se lleva
tanto, si eso sólo como parte del marketing, y en contadas ocasiones. Luego, con los
años, se volvió ya buena gente, de pelo corto y gorrico y buena planta, no tanto como
para jersey por los hombros, pero buena gente, al fin y al cabo. Eso, y que va perdiendo
pelo, también, que ya no es cosa de dejarse coleta en lo físico, pero sí de soltarse la melena
en lo, digamos, espiritual, en el arte.

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