Dentro de la historia de la pintura navarra contemporánea destaca, entre otras, la generación de pintores navarros nacidos a principios del siglo XX, aproximadamente entre 1905 y 1915 y que está compuesta, al menos en sus nombres más significativos, por Gerardo Sacristán (riojano de nacimiento pero navarro de adopción), Emilio Sánchez Cayuela “Gutxi”, Pedro Lozano de Sotés,
Gerardo Lizarraga, Juan Viscarret, Francis Bartolozzi (madrileña de nacimiento pero que residió entre nosotros más de sesenta años), José Mª Monguilot, Ignacio Guibert o Juan Larramendi. Todos estos artistas nacen a lo largo de estos años iniciales del siglo XX y desarrollan su labor durante los años centrales de ese mismo siglo. Buena parte de los artistas nombrados son bien conocidos en Navarra y algunos de ellos han alcanzado especial reconocimiento en esta tierra. Esta generación es la que, además, toma el testigo de los primeros pintores contemporáneos de Navarra, de los García Asarta y Andrés Larraga, de Javier Ciga o Nicolás Esparza, de Enrique Zubiri o de Jesús Basiano, que constituye el último eslabón de esta cadena y que además sirve de engarce con la siguiente generación. A esta generación de artistas pertenece también el pintor a quien vamos a dedicar las siguientes líneas, Enrique Zudaire Iriarte, nacido en Pamplona en 1914 y fallecido en la misma ciudad en 1984. De familia oriunda de Tafalla desarrolló casi la totalidad de su carrera artística en Barcelona y fue muy tardíamente reconocido en su tierra natal. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que no fue profeta en su tierra hasta una época postrera dentro de su carrera artística. La conmemoración del centenario de su nacimiento es un momento inmejorable para reivindicar la personalidad pictórica de este artista que, en base al nivel estético del conjunto
de su obra, entendemos debe figurar en un lugar destacado dentro de la historia de la pintura navarra del Siglo XX. Esperamos que estos apuntes, acerca de su periplo vital y su obra, ayuden, siquiera de manera modesta, a ese propósito que señalamos. Igualmente esperamos contribuya a ello la exposición antológica de su obra que, a modo de homenaje, se celebra en Pamplona en la
primavera de 2014 y a la que este catálogo y texto complementa perfectamente.