“Estoy al borde del abismo,
pero la vista desde aquí es excepcional”,
TRACEY EMIN.
Elba Martínez construye su trabajo con pinturas, vídeos, teléfonos móviles, fotografías
y relaciones sociales. Con personas y situaciones. Con textos e imágenes. En su trabajo es
central el concepto de formalización, la manera específica en que las situaciones se convierten
en objeto. Parece que la pintura, en lo que ella llama “Cuadros chinos”, responde a una
intimidad sosegada, una especie de recapitulación de experiencias que ella es capaz de reposar
en forma de reflexión pictórica. Las fotografías, por el contrario, son su forma de construir
esas experiencias en el hilo de una vitalidad movediza. Por último, breves textos en forma
de ready mades lingüísticos, de frases encontradas en su propio vocabulario, aportan a su
trabajo una densidad que sólo las imágenes quizás no pudieran construir. El conjunto de
todo ello no pretende ser coherente ni formar ese cuerpo unificado que solíamos llamar
estilo. Al contrario, Elba Martínez se orienta hacia la diversidad y desde cada uno de sus
dispositivos de creación trabaja con libertad e independencia, negándose a esa coherencia
que, por otra parte, le resulta ya imposible de alcanzar.