No hay fundidos ni veladuras en los cuadros que Carlos presenta
en esta exposición de sus últimos trabajos. La naturaleza que nos
presenta pasa por una resolución previa, mental “pongo el color
donde lo veo” nos dice. Veo sin embargo uno de sus cuadros
iniciados, su primera fase, y constato cómo la superficie es
invadida desde el deseo, una manera de pintar que se aleja del
resultado final de sus obras concluidas. En esta
mancha-acercamiento a la imagen, lo que se desvela no es otra
cosa que un asunto de fe, pese a saber que finalmente será el
lenguaje el que hará que lo que tenga que ser, lo ideado, sea
posible.
Hablamos de cómic, de los perfiles, las siluetas, de los
instrumentos gráficos, del pop-art. Le pregunto que qué es el
cómic recordando la amistad de Hergé y Warhol mientras no puedo
dejar de pensar que la espiritualidad es de carne y hueso, y en
que las montañas son reducidas en el plano a líneas topográficas.